jueves, 29 de septiembre de 2011

a seguir


la luz de las noches (punto de vista de León)


de sombras y olvidos
  Inclinados hacia la mesa brindamos, y cenamos en silencio. La quietud sabía a despedida y no había palabra más acertada y triste para describir el instante. Comimos lentamente y sin saborear, sería una última cena antes de partir y nadie se atrevía a decir a dónde, ni hacia adentro ni hacia afuera. El miedo de darnos cuenta y rompernos en pedacitos pequeños e injuntables nos limitaba. No deseabamos darnos el lujo de despedirnos con dolor.   
        Alguien alegó que la comida estaba deliciosa o que el vino era muy bueno o que era una linda noche allí, bajo la parra y el cielo manchado de luces interminables, que en realidad quería decir que le dolía la bronca acumulada en el pecho y la garganta o que tenía mucho miedo o que no entendía que carajo estaba pasando. Poco a poco las lenguas usualmente filosas comenzaron a soltarse, a planear como aviones, incluso a reirse bajito, y en un segundo en el que cerré y abrí los ojos todos reían euforicamente, se sostenían el estómago y se secaban las lagrimas, se abrazaban y lloraban y volvian a reir. Decidimos vivir y amarnos hasta la mañana siguiente.

        El sonido del balanceo seco de la hamaca donde casi flotaba me revivió de un sueño luminoso, donde todo se movia con demasiada rapidez. Una mujer con un pañuelo me ofrecia su mano bondadosa y tierna, y cuando volvía a mirarla era un hombre gigante, de traje, galera y monóculo que me sostenía con fuerza.
-León, levantate. Ya están las valijas.
Qué valijas, me hubiera gustado decir, quién se va y a donde, de aquí no se mueve nadie compañeros, hubiese dicho, pero mi lengua aún no despertaba y no tenía sentido intentar cambiar una decisión tomada. Sentí un beso en la frente.

viernes, 23 de septiembre de 2011


Voy a volver a juntar las fibritas pero esta vez no voy a cambiar el album por la pelota, quiero tener al menos un recuerdo palpable de mis años mas felices, cuando todo era azul,cuando todo era incierto y el universo
estaba a mis pies. la gente era tan buena, yo los queria, era tan estúpido, feliz.
voy a cantarte una cancion de amor para dejarte en claro que soy como el aire que sale de las tempestades,
imposible de respirar.
amarillo, como el pis, como el agua con colorante, amarillo, como el sol de jardin de infantes.
voy a saltar como el pez en el mar y hacer las cosas mal, muy mal, muy mal. dejar la puerta sin cerrar, irme del restaurante sin pagar. y darle un cheque en blanco a quien solo espere de mi una sonrisa, un beso, una flor,
el mundo mas perfecto existe
adentro del corazon

solo te salva el viento!

voy a cantarte una cancion de amor para dejarte en claro que soy como el aire que sale de las tempestades, imposible de respirar.
amarillo, como el pis, como el agua con colorante, amarillo, como el sol de jardin de infantes.
 
de jardin de infantes

de jardin de infantes.
y si yo te digo que soy una canción
que si me miran fijo me convierto en acorde
que si me acarician la espalda soy una sinfónica desafinada
probablemente
no me creerías
como nunca creés nada
que tenga que ver con notas con sabor a pétalo
como nunca escuchás
las palabras letra por letra
sonido por beso
beso por cuerda
cuerda por estremecimiento
estremecimiento por tecla
tecla por grito
grito por sonido
sonido por ruido
ruido por ruido
ruido por ruido

jueves, 22 de septiembre de 2011

empecemos desde cero

pasan dos hombres
o tres
o diez
cuatro palomas
un auto
una bicicleta
pasan tres minutos
y doscientas palabras simultáneas
una victima de los tiempos
una mujer cansada de esperar
unas manos ampoyadas de trabajar
una voz casi nueva
y una que aun no nació
alguien prende un cigarrillo
y se raspa el dedo con la ruedita metálica del encendedor
el cuarteto para el fin de los tiempos es escuchado
y en un colectivo
una mujer se emociona leyendo doña flor y sus dos maridos
una niña llora ruidosamente
su madre llora en silencio
en la esquina menos luminosa se produce un beso ruidoso
y una cintura es tocada clandestinamente
mientras tanto
vos me das la mano